La esperanza de vida aumenta más de 40 años en un siglo

Publicado por el Pais el 26 de Febrero de 2015

      Valencia

Entre 1910 y 2009 los españoles viven, de media, el doble de tiempo

La esperanza de vida de los españoles se ha duplicado en apenas cuatro generaciones. Entre 1910 y 2009 la ganancia de un recién nacido ha sido de más de 40 años respecto a la expectativa que tenía su bisabuelo cuando era un bebé. Estos 40 años son el doble de la vida media de una persona hace un siglo. El avance ha sido mayor en mujeres (creció 42,6 años hasta los 84,5) que en hombres (38,8 hasta los 78,4), según un estudio que analiza las causas de este espectacular incremento hasta la primera década de este siglo.

De la combinación de motivos sociales, económicos, demográficos, sanitarios y epidemiológicos que explican esta evolución, el trabajo¿Por qué vivimos más? Descomposición por causa de la esperanza de vida española de 1980 a 2009, elaborado por el profesor de laUniversidad Internacional de La Rioja Juan Manuel García González, destaca dos aspectos. En una primera etapa, la reducción de la mortalidad infantil. En una segunda, el impacto del control de las enfermedades cardiovasculares, que —junto a otras cuestiones— ha permitido ganar vida en edades cada vez más avanzadas, a un ritmo paralelo al envejecimiento de la sociedad española. Ello ha hecho posible que solo las japonesas (87 años) tengan una mayor esperanza de vida que las españolas (85,1; según datos de la OMS de 2012).

El control de la mortalidad en los niños menores de 4 años es responsable, por sí solo, de un 50% del incremento alcanzado ya que las mejoras a edades más tempranas tienen un mayor impacto en la tasa global (se gana mucha más edad si se corrigen los fallecimientos en bebés que en adultos). En ello ha tenido que ver los avances en la atención del parto, así como la lucha contra las principales enfermedades infecciosas: meningitis, neumonías, diarreas o la tuberculosis, cuya tasa de mortalidad se encontraba hace 100 años en 20 casos por 10.000 habitantes y ahora es prácticamente inexistente.

A partir de 1970 las mejoras se concentran en el aumento de esperanza de vida en las edades más avanzadas. El autor del trabajo, publicado en la Revista Española de Investigaciones Sociológicas, echa mano de la expresión “revolución cardiovascular” para subrayar los avances frente a los accidentes cerebrovasculares (ictus) o patología isquémica (infartos), gracias a las mejoras introducidas en el control de la hipertensión arterial, el colesterol, el tratamiento de la insuficiencia cardiaca o la reciente reducción del tabaquismo entre los hombres. Con todo, la Sociedad Española de Cardiología advirtió recientemente que las muertes debidas a estas dolencias habían aumentado tras una caída continuada en los últimos 20 años.

El papel de la otra gran causa de muerte, el cáncer, en la expectativa de vida también ha sido positivo, aunque su impacto “es más complejo, debido a las diferencias en incidencia y mortalidad en los distintos tipos de tumores”, explica el autor del trabajo. El envejecimiento de la población favorece la aparición de la enfermedad, ligada a la edad, aunque la mortalidad por los tumores está cada vez más controlada gracias a los avances en los tratamientos y la detección temprana.

El artículo también describe la irrupción de las enfermedades neurodegenerativas, como el alzhéimer, que se han de tomar en cuenta “no solo por los efectos demográficos o epidemiológicos, sino por su impacto en la calidad de vida de los afectados y sus familiares”.

El ritmo de aumento anual de la expectativa de vida se mantiene constante en torno a los tres meses y medio o cuatro meses

Albert Esteve, director del Centro de Estudios Demográficos en la Universidad Autónoma de Barcelona

Más allá de los años que analiza el trabajo, en la segunda década del siglo XXI “el ritmo de aumento anual [de la expectativa de vida] se mantiene constante en torno a los tres meses y medio; de forma que cada cuatro años se gana uno”, explica Albert Esteve, director delCentro de Estudios Demográficos en la Universidad Autónoma de Barcelona. En 2012 hubo un pequeño susto que puso en alerta a los demógrafos al reducirse ligeramente (de 82,3 años a 82,2), una circunstancia que se atribuyó a una anormal mortalidad por la gripe.

Pero en 2013, volvió a aumentar la esperanza de vida hasta los 82,8 años lo que despejó todas las sombras. De mantenerse la tendencia de los últimos años, la mitad de los niños que nacen ahora llegarán a los 100 años, según comenta Esteve. “A medida que crecemos, nos vamos beneficiando de las mejoras sanitarias que repercuten en el aumento de las expectativas de vida”, relata este demógrafo para explicar que todos estos bebés rebasarán el siglo de vida.

Hay quienes defienden que el límite de la expectativa de vida humana está cercano, aunque Esteve se alinea con demógrafos como el estadounidense James Vaupel, muy conocido por sus trabajos en la materia, más optimistas respecto a la extensión de los límites de la existencia humana. “Si durante los últimos 100 años hemos conseguido vivir unos 40 años más ¿Por qué no vamos a ganar otros 40 en el próximo siglo?”, se pregunta.

Ante este escenario, el responsable del CED anima a replantear algunas ideas a medida de que aumenta el número de personas mayores. Por ejemplo, revisar el concepto de viejo. “Estamos muy obsesionados con la frontera de los 65 años, pero si la esperanza de vida aumenta al mismo ritmo y en otros 100 años llega a los 120, esa edad será la mitad de la vida”, apunta.

“Hay quien plantea usar el término viejo para hablar del momento cuando queda un promedio de 15 años de vida por delante o menos”, propone. Pero hay más opiniones. Salvador Peiró, del Centro Superior de Salud Pública de la Comunidad Valenciana plantea separar esta idea de una edad concreta y apuesta por vincular esta etapa al estado de salud de la persona.

Publicado en Artículos, Ayudas a Personas Mayores, Entrevistas, envejecimiento activo, Esperanza de vida, estudios, Salud, videos interesantes | Etiquetado | Deja un comentario

Nunca es demasiado tarde para nada

Publicado por   Psicóloga del deporte en el HUFFINTONG POST el dia 22 de enero de 2015

La edad no te condiciona, lo que te condiciona a la hora de seguir aprendiendo, cambiar de profesión, enamorarte, conocer nuevas personas o iniciarte en una afición es la interpretación que tú le das a tu edad.

En esta vida todo es relativo. ¿Por qué te ves mayor para emprender o hacer algo nuevo si no sabes qué día te vas a morir? ¡Desconoces por completo cuántos años vas a estar aquí! Las personas que por desgracia han fallecido jóvenes, víctimas de una enfermedad o de algún accidente, nunca pensaron que eran demasiado mayores para estudiar su carrera. Se limitaron a vivir. No tenemos información de cuándo acaba nuestra historia, así que no tenemos capacidad para establecer cuándo somos mayores para algo. Mi abuela se inició en la informática a los setenta y pico. Hoy tiene ochenta y nueve y maneja el ordenador y las redes sociales mejor que alguien de cincuenta que cree que ya no tiene edad para cambiar su metodología de trabajo o para aprender algo nuevo de informática. ¡Quién le iba a decir que con setenta y pico todavía le quedaban veinte años de experiencia informática!

No es la edad, es la actitud. Las personas jóvenes no son las que están por debajo de los 40 o los 30, sino las que se sienten llenas de vida, de ideas, de proyectos, las que desean vivir de forma plena y seguir aprendiendo. La juventud es aprendizaje y tenemos capacidad de aprendizaje hasta que morimos. Decía Eduardo Mendicutti en su libro Mae West y yo que hasta la muerte, todo es vida.

Muchas son las personas que han decidido hacer su carrera universitaria cuando llevan veinte años trabajando en otra profesión. Le han dado un giro a sus vidas y se sienten ahora plenamente satisfechas. Les costó esfuerzo, quitarse horas de descanso o de otras actividades, pero no dejaron de perseguir y trabajar por un sueño.

Que no te asuste la falta de memoria o de concentración. A pesar de que el cerebro y las personas perdemos facultades, lo cierto es que nuestra experiencia, la capacidad de relacionar conceptos y otras habilidades suplen lo que vamos perdiendo. Siempre estamos en equilibrio. La capacidad de aprendizaje de alguien que se cree mayor, con tanto que lleva almacenado en el cerebro, a veces es más sencilla que la de una persona de 18 años.

La capacidad de aprendizaje se relaciona con:

  • La motivación. Cuando algo te interesa de verdad, le prestas atención, inviertes horas y al final terminas por conseguirlo.
  • Las facultades intelectuales. A pesar que el tiempo reduce ciertas facultades como la memoria, la agilidad mental o la concentración, ninguna de ellas sufre un nivel de deterioro tan grande como para limitarnos el aprendizaje. Y lo más importante, se suplen con la experiencia, el interés y la motivación por querer hacer cosas nuevas.
  • La estimulación. Necesitas entrenar la mente. Leer, hacer ejercicios, resolver problemas, jugar con palabras, con números o lo que te llame la atención. Cualquier actividad cognitiva te mantendrá la mente ágil.
  • La paciencia. No se consigue todo a la primera. Plantéate que no tienes opción de tirar la toalla, no existe esta posibilidad. Persevera, aprende de los errores, vuélvelo a intentar. Lo que importa es conseguir la meta, no las veces que tropieces en el camino.
  • La capacidad de organización. Cuando de adultos tratamos de compaginar una formación nueva, otra carrera universitaria, no siempre podemos dedicarnos de forma plena a ello. Las responsabilidades como los hijos o tener que pagar la hipoteca impiden que dejemos el trabajo actual y podamos estar a pleno rendimiento con lo nuevo. Tendrás que hacer un sobreesfuerzo y compaginar. Y para ello es fundamental gestionar bien el tiempo y saber organizarse. Las personas que hacen más actividades no suelen tener tiempo. Solo se organizan mejor.
  • La experiencia es un grado. Conocer los procedimientos, el funcionamiento de la vida en general, lo que es importante y lo que no lo es, facilita que tu concentración esté en lo que es relevante.

No permitas que nada te frene si estás apasionado con tu proyecto. La vida es larga y siempre ofrece nuevas oportunidades. Lo cierto es que hay que salir a por ellas porque rara vez llaman ellas a la puerta.

Publicado en Artículos, Ayudas a Personas Mayores, Baloncesto., Entrevistas, envejecimiento activo, Esperanza de vida, estudios, Salud, videos interesantes | Etiquetado | Deja un comentario

No dejes para mañana lo que puedas hacer hoy

Publicado por    el 28 de enro de 2015

  • Cinco consejos para dejar de procrastinar

  • Las 24 horas del día dan para mucha productividad… Y para mucho recrearse en distracciones y notificaciones. Cómo remediarlo

La vida digital es una vida guardada para después. Las tareas están ahí, a lo lejos, franqueadas por barreras y barreras de distracciones, notificaciones, actualizaciones, cosas que responder y vuelta a empezar hasta el fin de los días. Y eso, lo de retrarasar las obligaciones realizando cualquier tarea facilona, es lo que se entiende por procrastinar, una palabra real tan traída del inglés que prácticamente es hipster y por tanto mucho más popular que la más clásica, vaguear.

Que procrastinar te lleve cada día a leer nuestras líneas aplazando tus asuntos de máxima prioridad, lo vemos como un mal menor. Sin embargo si tus deslices con la responsabilidad dan para crear un monstruo de culpa en tu interior que te dice que ya está bien, que ponte a trabajar, que qué bien se siente uno cuando las cosas se hacen a su tiempo, es hora de hacer algo. Por tanto, aquí unos cuantos consejos para sacar la palabra “procrastinar” de tu vida.

 

1. Ponte plazos

Sí, está muy bien esa frase de “la única manera de librarse de la tentación es ceder ante ella”, pero a lo mejor no tienes el talento de Oscar Wilde. No puedes volverte a permitir caer en la tentación de aplazar ese informe que tienes cruzado en el estómago. Divide tu jornada laboral en diferentes plazos, o como lo llaman los expertos,cronogramas. Te ayudará saber qué tienes que hacer de 9 a 10:30, qué sigue hasta las dos de la tarde y cuántos mails tienes que dejar enviados antes de las 17:15. Cumplir con estas pequeñas expectativas te hará sentir eficaz, productivo, capacitado. Si estos cronogramas los extrapolas a tu vida personal con la balda que está medio caída y tienes que recolocar, el viaje a Ikea que te queda por hacer y la comida con tu suegra, es que tienes cierta capacidad para avanzar en tus propósitos. Sigue adelante, lo estás haciendo muy bien.

2. Guárdate recompensas para cuando hayas realizado tus tareas

Para cumplir tus propósitos ayuda ubicar una contraprestación a corto plazo una vez satisfechos. Piensa, desde bien temprano por la mañana, qué es lo que más placer te proporcionará al llegar de noche y cansado a casa después de una dura jornada de admirable productividad. Si al final del día has resuelto todos los asuntos pendientes permítete ese pequeño deseo implantado en tu ánimo desde por la mañana: la cerveza de más que cambia de color la habitación, dos capítulos más de la serie a la que estés enganchado, un tipo de cena… Un vicio, si suena a premio, reconforta dos veces.

3. Piensa en refranes. Te harán sentirte menos culpable (pero no seas tan irritante de decirlos en voz alta).

En nuestro país otra cosa no, pero dar consejos se nos da muy bien. En tu memoria habitan mil y un refranes, fruto de la tradición y ese deporte nacional nuestro de aconsejar al otro y ver la paja en el ojo ajeno. Recurre a ellos, tirando de memoria, o si te falla mete en tu próxima lista de regalos un pequeño refranero. En él encontrarás calor e inspiración. No dejes para mañana lo que puedas hacer hoy / Más vale al paso andar que correr y tropezar / A juventud ociosa, vejez trabajosa / El buen cirujano opera temprano/. La lista es larga, casi interminable. Si tú solo no puedes ayúdate de cientos de años de sabiduría popular, no eres el primero en procrastinar.

4. Dale a cada palabra su significado

El mal uso de la semántica es perjudicial para la autoridad de cada uno. Cada palabra lleva la carga suficiente de contenido como para respetarla y que nombrarla siga queriendo decir lo que estrictamente, quiere decir. Vamos a los casos prácticos: si a todos tus mails le colocas la etiqueta de “urgente” y si cualquier proyecto lo necesitas para “ayer”, ni “urgente” ni “ayer” hacen referencia a su significado. De ese modo, el próximo mail que te guiñe un ojo desde la bandeja de entrada de carácter “urgente” o dossier que tenía que haber sido entregado “ayer” podrá esperar dado que ni todo puede ser urgente y nada que verdaderamente sea relevante se puede entregar ayer. Pon el adjetivo y el adverbio que se merece cada plazo, cada proyecto y cada objetivo.

5. Haz el favor de esconder el móvil

Este es el más complicado de todos. Haz el favor de esconder el móvil en una caja de seguridad y cerciórate de que no tienes el código que la abre. Solo así, de esa manera, serás capaz de no ver cada vez que desbloqueas la pantalla números capicúa, extrañas coincidencias y recolectar el feedback de cada una de las actualizaciones y grupos de WhatsApp que llevas en danza. Solo alejando de ti al demonio podrás dejar de procrastinar y darle a cada minuto y hora el valor que tienen.

Publicado en Artículos, Ayudas a Personas Mayores, Baloncesto., Entrevistas, envejecimiento activo, Esperanza de vida, estudios, Salud | Etiquetado | Deja un comentario

Las maquetas impresas en tres dimensiones están transformando la atención sanitaria

Publicado en el Pais por  el 5 de febrero del 2015 en la Sección Tecnología

  • Un rostro nuevo para Violet gracias a una impresora 3D
  • Los cirujanos pueden practicar, y los pacientes y a sus familias, comprender mejor unos procesos complejosFoto

Violet, que ahora tiene casi dos años, nació con un defecto poco común conocido como fisura facial de Tessier. Según su madre, sus ojos de color castaño oscuro estaban tan separados que su visión se parecía más a la de un ave de presa que a la de una persona. Encima del ojo izquierdo se apreciaba un gran bulto. No tenía cartílago en la nariz. Los huesos que normalmente se unen para formar la cara del feto no se habían soldado adecuadamente.

Sus padres, Alicia Taylor y Matt Pietrok, acudieron a Meara, del Hospital Infantil de Boston, a miles de kilómetros de su hogar en Oregon, porque el cirujano plástico había practicado cuatro operaciones similares en los últimos tres años. Antes de intervenir a Violet, Meara quería una idea más precisa de su estructura ósea de la que podía ofrecerle una imagen en una pantalla, así que pidió a su compañero Peter Weinstock que le imprimiera un modelo tridimensional del cráneo de Violet a partir de resonancias magnéticas.

El primer modelo le ayudó a decidir cómo debía proceder y a comentar el plan de tratamiento con la familia. Otras tres impresiones en 3D cuando faltaba menos para la intervención permitieron a Meara girar la maqueta del cráneo en direcciones que le resultarían imposibles con una imagen y que no intentaría con un paciente sobre la mesa de operaciones. Luego pudo cortar y manipular la maqueta de plástico para determinar cuál era la mejor manera de acercar las cavidades oculares más de 2,5 centímetros.

Esas maquetas impresas en 3D están transformando la atención sanitaria, ya que brindan a los cirujanos nuevas perspectivas y oportunidades para practicar y permiten a los pacientes y a sus familias comprender mejor unos procesos complejos. Los hospitales también están imprimiendo herramientas de formación y material quirúrgico personalizado. Los médicos esperan poder imprimir algún día órganos de repuesto.

“No cabe duda de que la impresión en 3D será una medicina revolucionaria”, afirma Frank Rybicki, antiguo director del laboratorio de diagnóstico por imágenes en el Hospital de Brigham y de Mujeres, situado a unas pocas manzanas del Hospital Infantil de Boston, y ahora director de imagen médica en el Hospital de Ottawa (Canadá). “Acorta los procedimientos y mejora la precisión”, añade Rybicki, un radiólogo que utiliza la impresión en 3D en su trabajo con trasplantes faciales. “Cuando la bioimpresión se afiance, lo cambiará todo”, remacha.

Publicado en Artículos, Ayudas a Personas Mayores, Entrevistas, envejecimiento activo, Esperanza de vida, estudios, Salud, videos interesantes | Etiquetado | Deja un comentario

La economía colaborativa se afianza

Publicado por EL PAIS, en la sección de economía

por    el    8 DIC 2014

compartir coche

El trueque de bienes y el intercambio de servicios entre particulares no constituyen de por sí nada nuevo. Su difusión a niveles desconocidos hasta la fecha a través de Internet es, por el contrario, una característica de estos últimos años. La red les ha transformado en un fenómeno de masas y los ha elevado al rango de alternativa al sistema económico tradicional. Y ahora, aún en fase de crecimiento pero mucho más cerca de su madurez, la que hoy en día se conoce como economía colaborativa necesita unas reglas que pongan orden en su ecosistema sin cortar las alas a sus posibilidades de desarrollo.

El negocio de compartir ya no es poca cosa. Ya en 2011, Jaime Contreras, del Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT, en sus siglas en inglés) estimaba que la economía colaborativa —o consumo colaborativo— es un mercado global valorado en 90.000 millones de euros; Rachel Botsman, experta de fama internacional en la materia y autora del volumen Lo que es mío es tuyo, valora el negocio del mercado mundial del alquiler entre particulares en 21.000 millones de euros.

El sector financiero se está adaptando a las necesidades de estas empresas

En España la evolución de esta realidad se sigue muy de cerca. “Hemos lanzado una consulta pública, se está produciendo un debate sobre la oportunidad de llevar a cabo una regulación sobre estas actividades. Hasta ahora solo se han adoptado restricciones o sanciones, algo negativo para la competencia” explicó el pasado miércoles María Sobrino, Subdirectora de la Comisión Nacional de los Mercados y La Competencia (CNMC), durante un debate que EL PAÍS organizó con el patrocinio del Banco Sabadell para analizar este fenómeno. “Los beneficios de la economía compartida son indudables: permite asignar de maneras más eficiente los recursos infrautilizados, favorece la competencia, reduce la asimetría informativa [el desquilibrio de información entre dos partes de una compraventa]. Hay que revisar el marco regulatorio, no establecer una aplicación automática de la regulación vigente, porque puede haberse quedado obsoleta”.

La responsable de organismo regulador subraya que el comercio colaborativo conlleva “la oportunidad de disponer de más información sobre los productos, contar con menores costes de transacción y efectos medioambientales”, al promover “una economía basada más en el uso que en la propiedad”. Valores que según Luis Tamayo, Sociólogo y experto en economía y cultura colaborativa, han permitido “un increíble crecimiento, que se refleja en el impacto, la escala y la velocidad de este fenómeno. Esto tipo de servicios tienen mucho que ver con la tecnología, pero no solo. Se basan también en la mentalidad de las personas, que son capaces de consumir de otra manera”.

Además de profesor en varios centros académicos, Tamayo es conector en Madrid con OuiShare, una organización internacional que apoya a firmas y particulares que quieran asentarse en el ámbito colaborativo. Tras cuatro años “acompañando a estos emprendedores”, está convencido de que “la economía colaborativa es eficiente, y por eso a menudo funciona mucho mejor que la tradicional. Es un modelo práctico. Hay empresas que brindan servicios que las firmas tradicionales no ofrecen”, matiza.

Si por un lado el mundo de la economía colaborativa atrae cada vez más operadores, por otro el interés en sus potencialidades aumenta también entre los usuarios. Amaya Apesteguía, responsable del área de consumo colaborativo de la asociación de consumidores OCU, lo certifica: “Llevamos más de un año inmersos en el comercio colaborativo, y ya se puede decir que ha explotado. Esta manera responsable de actuar en el mercado puede empoderar a los usuarios, ya que se basa en cadenas más cortas y fomenta las relaciones entre personas, entre pares”.

Los consumidores destacan el empoderamiento de los usuarios

Esta expansión, sin embargo, implica también la necesitad de tener cuidado a la hora de clasificar los distintos negocios: “Hay que distinguir entre modelos positivos para los consumidores y otros que lo son para el conjunto de la sociedad, un banco de tiempo no es lo mismo que Uber [la plataforma que permite ofrecer un coche particular como medio de transporte alternativo al taxi tradicional]. Hay modelos de comercio compartido que simplemente son más eficientes, pero hay otros que pueden ser transformadores y beneficiar a toda la sociedad”, subraya Apesteguía.

El rompedor crecimiento del comercio colaborativo ha inducido también a la banca a secundar las necesidades de estas nuevas empresas. “El sector financiero se está adaptando a la nueva realidad que viene impulsada por el desarrollo de las nuevas tecnologías y el cambio de perfil de los usuarios de banca. Es fundamental ir modificando las prácticas habituales para adaptarlas a las nuevas necesidades y a los nuevos flujos económicos”, sentencia Julián Jiménez, Director Comercial de la Regional de Madrid de Banco Sabadell. Las claves de esta transformación pasan por “establecer canales de comunicación y apoyo con los jóvenes emprendedores, que están haciendo un gran trabajo en el desarrollo de nuevas funcionalidades. Casi todos llevan a cabo transacciones online, y por ello hemos actualizado nuestras plataformas informáticas y nuestros métodos de pago”, añade.

El novedoso sector representa un mercado global de 90.000 millones

La entidad ha decidido apostar por el desarrollo de las startup, empresas de nueva creación casi siempre vinculadas a las nuevas tecnologías y a menudo involucradas en la economía colaborativa. El banco ha creado la unidad BStartup, que cuenta con 70 oficinas en todo el territorio español y que ofrece un trato diferenciado para este tipo de proyectos. En lo que va de año ha otorgado financiación bancaria por valor de 28,4 millones de euros a más de 460 startups. Además tiene un programa de inversión y aceleración de startups que ya ha invertido un millón en 10 startups, incluida alguna de consumo colaborativo como WeSmartPark, dirigida a rentabilizar el uso de plazas de parking infrautilizadas.

La iniciativa del Sabadell evidencia un aspecto que, junto con las trabas burocráticas, es el obstáculo de mayor envergadura a la hora de montar una empresa en España. Y cuando el negocio que está naciendo se enmarca en un contexto alegal, como a menudo es el caso en el entorno colaborativo, la desconfianza puede amplificar los problemas: “Fundé mi empresa hace dos años. Al principio no fue fácil: no encontré ni un fiscalista, ni un abogado, nadie que me haya ayudado, asesorado o dicho que mi proyecto era viable”, relata Gloria Molins, fundadora de Trip4real, una empresa que permite a los viajeros contar con autóctonos como guías amateur particulares durante sus viajes.

Su empresa tiene 13 trabajadores y ofrece más de 2.500 actividades en España. Arrancó gracias a la inversión de todos sus ahorros, pero más tarde logró un millón de euros de financiación gracias al esfuerzo conjunto de un fondo de capital riesgo madrileño y de La Caixa. Hoy cuenta con el chef Ferran Adrià como socio y se prepara a dar el salto a Europa. Y ha conseguido encontrar su sitio en el mercado: “Al principio era un problema para los guías turísticos oficiales, pero ahora son ellos los primeros que usan nuestra plataforma”, asegura Molins.

Uno de los retos de estas compañías es encajar en el sistema tradicional

El encaje de las nuevas realidades colaborativas en el sistema tradicional es uno de los retos más grandes que estas empresas tendrán que afrontar. Aunque subraye las “ventajas inherentes de la economía colaborativa, sobre todo por lo que tiene que ver con la transparencia del mercado”, Álvaro Martín, socio y director del departamento Internacional de Analistas Financieros Internacionales (AFI), destaca las incógnitas todavía por solventar. En el sector del transporte, por ejemplo, “las licencias de los taxis y de las líneas de transporte públicas tienen un coste para los operadores del que las plataformas colaborativas no se hacen cargo, amén de una fuente de recaudación de impuestos que el auge de estos sistemas alternativos podría hacer peligrar”. Gloria Molins, de Trip4real, remacha sin embargo que “una regulación de las actividades colaborativas podría suponer unas abundantes entradas fiscales”.

Otro de los aspectos positivos de la economía colaborativa, insiste Amaya Apesteguía, de la OCU, “es que el usuario se transforma en un prosumidor, que consume y produce a la vez, y que puede contar con unas ganancias que van más allá del sueldo”. Pero “habría que preguntarse si es lícito que quien cobra dinero público por no tener trabajo gane ese dinero”, se pregunta Martín, y señala que la crisis económica ha hecho que este fenómeno se dispare.

“Pero la economía colaborativa no depende solo de la crisis. Conlleva un cambio de mentalidad. Bloquearla significa bloquear la innovación”, zanja el sociólogo Luis Tamayo.

Publicado en Artículos, Ayudas a Personas Mayores, Entrevistas, envejecimiento activo, Esperanza de vida, estudios, Salud | Deja un comentario

Una vida de ¡1.000 años!

persona mayor con nuevas tecnologíasPublicado en la Sección de Tecnología de EL PAIS,

Por   el día 28 NOV 2014

El reto de la ciencia médica es que vivamos más y mejor. Hasta un milenio, según el gerontólogo de la Universidad de Cambridge Aubrey de Grey. Google y Apple han asumido el desafío y se han asociado para poner en marcha Calico, que se centrará “en los retos alrededor de la vejez y de las enfermedades asociadas con la edad”, en palabras de Larry Page, cofundador de Google. Los proyectos abarcan desde las restricciones en la movilidad hasta la investigación del cáncer. ¿Puede Google resolver la muerte? La portada de la revista Time se hacía esta pregunta al informar de la iniciativa. No está en sus manos, pero sí puede lograr un objetivo alcanzable: mejorar la calidad de vida y prevenir algunas enfermedades.

Chequear el ADN. En esa línea Google ha participado en proyectos como 23andMe, dedicado al análisis de ADN para determinar la predisposición genética a algunas dolencias. Ya se puede rastrear el genoma para prevenir problemas futuros con una simple muestra de saliva. Con un análisis, una mujer puede saber, por ejemplo, si tiene más o menos probabilidades de desarrollar un cáncer de mama por presentar mutaciones de los genes BRCA 1 y BRCA 2.

Comer bien, vivir más. ¿Qué podemos hacer para evitar la predisposición a los problemas que ha definido el análisis del ADN? La nutrigenómica tiene la respuesta. “Su objetivo es proporcionar al individuo pautas alimentarias óptimas para su genoma, lo que tendría como resultado una mejor prevención de las enfermedades asociadas con la edad, como la diabetes o los problemas cardiovasculares, y, por lo tanto, un aumento de la esperanza de vida”, explica José María Ordovás, el padre científico de esta disciplina.

Anticoagulantes bajo control. Xprecia, desarrollado por Siemens, es el objeto de deseo del 2% de la población, obligada a tomar anticoagulantes orales como el famoso Sintrom. Ahora los pacientes tienen que ir periódicamente a su médico para ajustar la dosis. Con este dispositivo pueden hacerlo a distancia, puesto que con un pinchazo mide el índice INR. “Este sistema indica el grado de coagulación y permite al médico corregir la dosis para evitar la aparición de trombos”, explica Luis Cortina, de Siemens Healthcare España.

El robot GiraffPlus se convierte en el aliado perfecto de las personas mayores.

Robot enfermero. Pero el objetivo principal es la calidad de los años vividos, y para lograrlo a veces hacen falta ayudas. La Universidad de Örebro, Suecia, ha ideado un robot, GiraffPlus, que vigila la salud de los ancianos en su casa y los conecta con su familia y con los profesionales sanitarios. Estará disponible a finales de 2015 y cuenta con la colaboración del Servicio Andaluz de Salud. El robot dispone de sensores que detectan las actividades que hace el anciano, como ver la televisión o cocinar, y al mismo tiempo hacen de enfermeros controlando su presión sanguínea o el nivel de glucosa en sangre.

Sin temblores. La ciencia ha avanzado mucho en el conocimiento de las enfermedades, pero algunas, como el párkinson o el alzhéimer, están lejos de la curación. Lo que sí han conseguido la medicina y la tecnología es mejorar la calidad de vida de los pacientes. Un ejemplo es la cuchara Liftware, que elimina el 70% de las vibraciones que tienen los enfermos de párkinson en las manos.

Recuperar el movimiento. El exoesqueleto Kinesis, en cuyo desarrollo participa el Hospital Nacional de Parapléjicos de Toledo, consigue movilizar las articulaciones del paciente mediante estimulación eléctrica de los músculos. La robótica también permite ya recuperar facultades perdidas, como el tacto, gracias a una mano biónica.

brazo robotico

Operaciones más seguras. La incorporación de los robots quirúrgicos ha revolucionado la cirugía. Da Vinci, el más conocido, marca un antes y un después, pero se anuncian otros. La empresa vasca Ceit-IK4, desarrolla uno que actúa como un GPS en las operaciones de fijación de las vértebras en la columna, evitando posibles daños irreversibles en la médula o en los nervios, que ocasionan dolores a los pacientes. Su portavoz, Emilio Sánchez, pronostica que “en un futuro no muy lejano será posible que un robot opere de forma automática”.

Publicado en Artículos, Ayudas a Personas Mayores, Entrevistas, envejecimiento activo, Esperanza de vida, estudios, Salud | Etiquetado , , , , | Deja un comentario

El despilfarro de la experiencia

Publicado por   el 16 NOV 2014 – en el PAIS

El teléfono de Rafael Fernández-Almagro dejó de sonar de un día para otro hace seis años. La sede española de la multinacional francesa en la que trabajaba de director de operaciones sucumbió al vendaval financiero. Fernández-Almagro se quedó en la calle con 54 años, buena salud, amplia experiencia y en teoría media vida laboral por delante. En la práctica, no tardó en darse cuenta de que el mercado de trabajo ya no contaba con él. “A partir de los 50, cuando vas a pedir trabajo, ni se molestan en contestar. Da igual lo que sepas. La edad te excluye de entrada y por completo”. Descartada la posibilidad de un trabajo remunerado, el paso siguiente fue decidir cómo dar sentido a los próximos 34 años que le conceden las estadísticas. A primera vista, no había una oferta amplia de opciones ahí fuera.

Como Fernández-Almagro, un ejército de jubilados y prejubilados en España sale a la calle en la cresta de su ola profesional, con ganas de participar y aportar a un país que luce cada vez más canas y al que le cuesta aprovechar la experiencia y el talento acumulado de los protagonistas de la revolución demográfica en ciernes. Porque la población en España envejece a marchas forzadas y pronto, un tercio de los españoles tendrá más de 65 años. Son más y llegan en mejor estado de salud. El protagonismo que la sociedad les reserve resultará crucial para ellos, pero también para un país que no puede ni debe prescindir de su talento y experiencia, advierten sociólogos, demógrafos y economistas. De momento, vamos con retraso.

Los mayores de 65 suman hoy unos ocho millones de españoles con un amplio abanico de ambiciones y capacidades. Mantenerlos entretenidos, en remojo de balneario en balneario durante décadas no es ya una opción posible para este grupo de población. Se trata más bien de ofrecer fórmulas que permitan lo que en la jerga especializada se conoce como el “envejecimiento activo”. Es decir, de encontrar vías para que puedan compatibilizar fácilmente la pensión y el trabajo, de crear espacios de ocio y de participación política y social en los que convivan distintas generaciones; de no arrinconar ni prescindir de los que llamamos mayores. De los que se miran al espejo y no se reconocen en la imagen desvalida que se tiene de ellos.

LOS JUBILADOS EN LA SOCIEDAD ACTUAL ESPAÑOLA

Por eso, los avances sólo serán posibles, si se actualiza una foto fija de los mayores, que ha quedado anticuada, advierten los que observan de cerca el encaje de los mayores en una sociedad que exalta la juventud. Porque, a pesar de que un hombre o una mujer de 65 años de hoy, poco tiene que ver con uno de hace 30 años, lo que se espera de ellos apenas ha variado con el paso de los años. “La demografía española es demoledora. Ahora lo que falta es un cambio de mentalidad y de actitudes por parte de la sociedad para que los mayores participen individual o colectivamente en la vida económica, social y cultural del país; en eso que llamamos el bien común”, clamaba recientemente José Manuel Ribera, catedrático emérito de Geriatría en una conferencia en la fundación Ramón Areces en Madrid.

Un grupo de jubilados que asesora voluntariamente a jóvenes emprendedores, en la sede de Secot.

Una creciente minoría de los españoles llega además a la edad de jubilación con conocimientos, contactos y una valiosa experiencia profesional. Representan sólo una avanzadilla, pero los estudiosos del fenómeno alertan de un tsunami demográfico soterrado, que aflorará con fuerza en la próxima década, cuando los hijos del baby boom que se apuntaron en masa a la universidad, alcancen la edad de jubilación.

Las últimas proyecciones del Instituto Nacional de Estadística (INE)indican que dentro de 50 años, el 18,2% de mayores de 65 años actual se convertirá en un 38,7%. Es decir, más del doble que ahora. Los datos que el INE presentó recientemente advierten también de que las muertes superarán ya en 2015 a los nacimientos en España, dos años antes de lo previsto.

Mientras, ganamos años a la vida a un ritmo espectacular. La mejora de la sanidad y las condiciones sociales y económicas han disparadola esperanza de vida en muy poco tiempo hasta convertirla en una de las más altas de Europa. Y esto no ha hecho más que empezar. Las previsiones apuntan a un crecimiento sostenido de la esperanza de vida.

Las cuentas son fáciles. Si usted nació en 1991, entonces puede esperar vivir unos 77,1 años de media. Pero si nació en 2012, la esperanza de vida ya habría subido a los 82,3 años. Es decir, en 21 años hemos ganado 5,2 años de vida, según los datos del Centro Superior de Investigaciones Científicas, que indican sin embargo que la mayor parte de los años ganados a la muerte corresponden a los tramos finales de la vida, con una salud más debilitada. “Nos está pasando un terremoto debajo de los pies y no nos damos por enterados”, advierte Lourdes Pérez Ortiz, profesora de Sociología de la Universidad Autónoma de Madrid. “La esperanza de vida lo está cambiando casi todo. Desde ya. Porque cuando sabes que vas a vivir más años, te comportas de otra manera, tomas otro tipo de decisiones”.

La mitad trabajaría algo después de la jubilación

EL PAÍS

Nuestra sociedad desperdicia la capacidad de muchas personas mayores que podrían seguir aportando sus conocimientos y su experiencia. Un concluyente 75% —que asciende al 82% en el caso de los que superan los 65 años— lo cree así, según una encuesta elaborada por Metroscopia paraDomingo. ¿Pero cuántos estarían dispuestos a seguir trabajando unas horas en el caso de que fuera compatible con la pensión? Justo la mitad. Un porcentaje que se reduce al 42% si se pregunta a los que ya han cumplido los 65. Esta respuesta también tiene un componente ideológico. El 60% de los votantes del PP querrían seguir teniendo una pequeña actividad remunerada ya jubilados, pero solo el 37% de los simpatizantes del PSOE y el 29% de los de IU.

Cuando la cuestión es retrasar la edad de jubilación, dada la prolongación de la esperanza de vida, la oposición es rotunda. El 80% dice no. Y se agudiza en el caso de los votantes de IU (el 92% en contra) y UPyD y Podemos (84%). Aunque discreto, el mayor apoyo vendría del lado del PP (el 30% a favor, 69% en contra). Por edades, la franja entre los 35 y los 54 años es la más reacia a prolongar la vida activa (87%).

El inequívoco vuelco demográfico se ha analizado con lupa en sus aspectos más negativos y amenazantes. Se estudia con detalle el coste del envejecimiento para las pensiones o para el sistema de salud. Se presta mucha menos atención a las oportunidades que ofrecen a la sociedad la legión de jubilados y prejubilados que aspira a formar parte activa de la sociedad, a ser escuchada y respetada. Expertos como el geriatra Ribera defienden la idea de “jubilación a la carta”, piden “flexibilizar la edad de jubilación, y que el que quiera seguir, que siga”.

En otros países son relativamente frecuentes las fórmulas que permiten a los jubilados trabajar unas horas o ejercer de tutores o asesores para los trabajadores más jóvenes. Un intento de abordar esta cuestión fue el real decreto de marzo del año pasado, que abrió la puerta a jubilarse y seguir cobrando el 50% de la pensión para aquellos que cumplan ciertos requisitos, entre ellos trabajar en el sector privado. Hasta ahora, apenas 16.500 personas se han acogido a este sistema, el 80% de ellos autónomos, según los datos del Ministerio de Empleo y Seguridad Social.

Pérez Ortiz: Hay una cierta obsesión por el cambio generacional. Las empresas no valoran lo suficiente la experiencia, y parece que se ha puesto de moda prejubilar, despedir con un único criterio: la edad”

Aun así, muchos jubilados se quejan de que realizar alguna actividad más o menos remunerada supone sortear un camino repleto de obstáculos administrativos. A diferencia de otros países del entorno, en España hay pocas fórmulas de trabajo parcial o jornadas reducidas que permitan continuar algún tipo de actividad laboral para el que lo desee o voluntariado de calidad. El desconocimiento de la ley y el temor a perder la pensión actúan también como elemento disuasorio. Incluso en ausencia de trabas administrativas, lo verdaderamente difícil, explican los jubilados, es sortear el muro del estigma que acompaña a la edad en el mundo empresarial. “Hay un desaprovechamiento del know how y del talento. Es un potencial infrautilizado. La mayoría de los europeos aspira a compatibilizar un trabajo a tiempo parcial con una pensión parcial”, explica Antonio Abellán, del instituto de Economía, Geografía y Demografía del CSIC.

La crisis económica no ha hecho sino agravar el problema. “Los ERE y las prejubilaciones se han llevado por delante una generación de expertos, de fuertes dosis de talento. Eran muy caros”, estima Eduardo Rodríguez Rovira, presidente de la Fundación Edad&Vida, de 79 años y al que le gusta hablar del rejuvenecimiento del envejecimiento para aludir al cambio de perfil de los mayores españoles. Los viejos son cada vez más jóvenes, pero en la cultura empresarial la nueva realidad no acaba de cuajar. Más bien al contrario. La recaudación por prejubilaciones de mayores de 50 años de empresas con beneficios se ha multiplicado por 82 este año, según publicó este diario recientemente, a falta de contabilizar enormes cantidades que las compañías aún adeudan al Estado y que reflejan lo extendido del modelo de despido pactado con la edad como único factor.

Como Fernández-Almagro, el directivo al que le dejó de sonar el teléfono de un día para otro, uno de cada cinco españoles de entre 45 y 65 años está en el paro, según un devastador informe publicado hace dos semanas por el Consejo Económico y Social, órgano consultivo del Gobierno (CES). La mitad de ellos son además de larga duración, es decir, llevan más de dos años en el paro y albergan escasísimas esperanzas de volver a trabajar. La causa más frecuente de su salida del mercado laboral “es el despido, principalmente el individual, pero también son frecuentes las extinciones derivadas de procedimientos colectivos de regulación de empleo donde este colectivo está claramente sobrerrepresentado”, reza el informe.

Pérez Ortiz cree que “hay una cierta obsesión por el cambio generacional. Las empresas no valoran lo suficiente la experiencia, y parece que se ha puesto de moda prejubilar, despedir con un único criterio: la edad”. Y añade: “Eso de que los viejos se van porque hay que dejar hueco a los jóvenes es falso. El viejo se va y se lleva su hueco”. Aún así, esta estudiosa del volcán demográfico tiene claro que el cambio en la cultura empresarial se va a producir inexorablemente, antes o después, porque a medida que la pirámide de población engorde por arriba, hará falta más mano de obra por abajo. “De aquí a dentro de 50 años, sólo va a haber jóvenes más allá del Sáhara”, informa.

Loles Díaz Aledo: Dicen que cada vez que muere un viejo sin transmitir su sabiduría es como si se quemara una biblioteca. Si eso es verdad, España está en llamas”.

Un grupo de jubilados y prejubilados asiste una mañana cualquiera a un curso de reciclaje en nuevas tecnologías en la sede de Secot en Madrid. Se trata de una asociación que forman mayores que en su día ocuparon puestos directivos y que hoy asesoran gratis a jóvenes emprendedores. Les ayudan a montar todo tipo de negocios, desde un aparcamiento para bicicletas o una línea de ropa de pádel a una tienda de manualidades o un ultramarinos para celíacos. Este es solo un ejemplo del potencial de 1.100 jubilados voluntarios y motivados, con una media de 70 años. El profesor instruye hoy en Secot a los asesores y pide a los seniors encorbatados que se presenten. Uno explica que fue director regional de El Corte Inglés, otro de Endesa, hay un prejubilado de Danone, y un antiguo jefe de Renault… Tienen trayectorias muy diversas pero les une las ganas de seguir participando con su talento y su experiencia. A Secot es donde también fue a parar Fernández-Almagro. En seis años ha asesorado a 400 empresas. En total, según los datos de esta organización, en sus 25 años de vida han contribuido a crear miles de puestos de trabajo. Lucila Gómez de Baeza, la presidenta y fundadora de Secot viajó a finales de los ochenta a varios países europeos, donde le explicaron cómo los problemas de salud y la medicación —sobre todo ansiolíticos— disminuían entre los mayores activos. “En España, el mercado laboral para los jubilados es testimonial, diminuto. Se reduce prácticamente a los consejeros de empresas. A partir de los 45 años, ya no existes. Es dramático”.

Profesores universitarios, abogados o propietarios de negocios familiares son los más proclives a continuar con su actividad después de los 65. En Europa, cada vez más personas optan voluntariamente por trabajar después de los 65; sobre todo las mujeres. En 2003, un 6,5% de los europeos trabajaba pasada la edad de jubilación. En 2012, la tasa subió al 7,4%, según los datos del último informe del Imserso, Las personas mayores en España . En España, apenas dos de cada cien personas mayores de 65 declararon estar empleados en 2012, lo que supone uno de los índices más bajos de la Unión Europea, solo superado por Hungría, según la misma fuente. En total, 134.394 españoles mayores de 65 años están dados de alta en la Seguridad Social, según los datos del Ministerio de Trabajo. Pero la inmensa mayoría de los españoles no quiere trabajar más allá de la edad de jubilación, considerada una conquista social irrenunciable. Pero al 42% de los hoy jubilados les gustaría realizar algún tipo de actividad remunerada si existieran fórmulas con horarios flexibles y jornadas reducidas, según un sondeo de Metroscopia para Domingo.

En España, la participación de los jubilados en actividades remuneradas o no sigue siendo minoritaria. Los que trabajan a partir de la edad de jubilación pertenecen en su mayoría a una élite económica. Abunda también un mercado sumergido de supuestos jubilados que hacen chapuzas para complementar la pensión. Y luego está el mundo del voluntariado al que pertenecen organizaciones como Secot. Las hay también que ofrecen asistencia informática gratis o reparación de averías en casas con necesidades o acompañamiento de menores con padres ausentes.

Hay un sinfín de iniciativas que crecen, pero que todavía son mucho menores si se comparan con los países de nuestro entorno. Un 12% de mayores de 55 años hace voluntariado comparado con el 27% en la Unión Europea, según un Eurobarómetro dedicado al envejecimiento activo. Manuel Alfaro, profesor de Esade cree que “en España somos unos recién llegados en el mundo de la sociedad civil”. En otros países, las asociaciones están muy presentes en las vidas de las personas, que participan en ONG de defensa de la naturaleza, fundaciones, organizaciones culturales, educativas o sociales. Cuando llega el momento de la jubilación, sólo tienen que dar continuidad a su participación social.

Para los integrantes del inmenso y heterogéneo grupo que forman los mayores es más que evidente que el desfase que existe entre el tratamiento por parte de la administración y una realidad social que respira de forma diferente. “Los políticos tienen que cambiar el chip. Mi generación ha cambiado. Ya no necesita que el Imserso les lleve a ver el mar por primera vez ni que le organicen bailes. Yo si quiero ir a bailar, voy sola”, se queja de manera muy gráfica Loles Díaz Aledo, autora de varias publicaciones especializadas e integrante de la asociación Mayores de Madrid XXI. Ellos organizan tertulias, visitas culturales y sobre todo defienden para los veteranos un encaje en la sociedad más activo y participativo que el actual. “Asistimos a un derroche de experiencia y de talento intolerable. Dicen que cada vez que muere un viejo sin transmitir su sabiduría es como si se quemara una biblioteca. Si eso es verdad, España está en llamas”.

Mientras tanto, en el aula de Secot los alumnos encorbatados siguen a lo suyo, sin prestar excesiva atención a lo que el mundo exterior espere o deje de esperar de ellos. “Esto me permite estar al día en cuestiones informáticas”, asegura uno. “Lo mejor es poder trabajar con gente de otras generaciones. Yo he accedido a mundos que ni imaginaba. He asesorado a una chica que montó una línea de ropa de pádel y a una empresa de vuelos en globo. ¿Se imagina todo lo que he aprendido?, remacha su compañero”.

Publicado en Artículos, Ayudas a Personas Mayores, Entrevistas, envejecimiento activo, Esperanza de vida, estudios, Salud | Etiquetado | Deja un comentario